Después de haber revisado muchas de instalaciones de clientes que querían un cambio de proveedor, hemos podido comprobar cómo los problemas suelen repetirse. Estos son los cinco errores más comunes que pueden provocar que una web deje de estar operativa, sea muy lenta o no ofrezca los resultados esperados.
Error 1. Instalar plugins para todo
Una de las grandes ventajas de WordPress es su enorme ecosistema de plugins. Prácticamente cualquier funcionalidad que podamos imaginar puede incorporarse instalando una extensión: formularios, estadísticas, seguridad, copias de seguridad, optimización, redes sociales, galerías, reservas… El problema aparece cuando instalar un nuevo plugin se convierte en la respuesta automática ante cualquier necesidad.
Es frecuente encontrarnos instalaciones con varias extensiones realizando funciones similares: dos plugins de caché, varios sistemas de estadísticas, distintos complementos de seguridad o pequeños plugins instalados simplemente para modificar algo que podría resolverse con unas pocas líneas de código.
El número de plugins, por sí solo, no determina si una web es buena o mala. Una instalación con 30 plugins bien seleccionados puede funcionar perfectamente, mientras que otra con diez extensiones deficientes puede presentar numerosos problemas.
Lo importante es la calidad, necesidad y compatibilidad de cada plugin. Cada extensión añade código al proyecto y puede incorporar nuevas consultas a la base de datos, archivos CSS o JavaScript, procesos en segundo plano y dependencias externas. También introduce un nuevo elemento que habrá que actualizar y mantener.
Con el tiempo, una instalación sin control puede provocar:
- Funcionalidades duplicadas;
- Incompatibilidades entre plugins;
- Aumento de los tiempos de carga;
- Mayor consumo de recursos;
- Vulnerabilidades de seguridad;
- Dificultad para identificar el origen de un problema.
Antes de instalar un plugin conviene preguntarse: ¿realmente lo necesitamos?
En un desarrollo profesional buscamos utilizar el menor número de dependencias posible, seleccionamos extensiones maduras y bien mantenidas y, cuando una funcionalidad es muy específica y relativamente sencilla, valoramos desarrollarla directamente.
No se trata de evitar los plugins. Se trata de utilizarlos con criterio
Error 2. Elegir el hosting más barato
Podemos invertir mucho tiempo en optimizar WordPress, comprimir imágenes, reducir JavaScript y mejorar la base de datos, pero si todo ello termina ejecutándose sobre un servidor lento o saturado, el resultado seguirá siendo una web lenta.
El alojamiento web es parte de la arquitectura del proyecto y, sin embargo, sigue siendo habitual elegirlo atendiendo casi exclusivamente al precio.
Los planes de hosting más económicos suelen compartir recursos entre un gran número de clientes. Si alguno de ellos consume demasiada CPU, memoria o capacidad de entrada/salida, el rendimiento del resto puede verse afectado.
Esto puede traducirse en:
- Tiempos de respuesta elevados.
- Lentitud en el panel de WordPress.
- Errores durante picos de tráfico.
- Procesos que agotan el tiempo de ejecución.
- Problemas durante copias de seguridad o actualizaciones.
- Peor experiencia de usuario.
Y el rendimiento no es únicamente una cuestión de comodidad. Una web lenta puede reducir conversiones, aumentar el abandono y perjudicar métricas relacionadas con la experiencia de usuario que también forman parte del ecosistema de señales que debemos cuidar para SEO.
Pero tampoco significa que todas las empresas necesiten un servidor dedicado. El hosting debe dimensionarse según el proyecto. Una pequeña web corporativa y un WooCommerce con miles de productos no tienen las mismas necesidades. Tampoco una web que recibe 2.000 visitas mensuales y otra que concentra miles de usuarios durante la apertura de inscripciones de un congreso.
Por eso, al elegir alojamiento deberíamos valorar aspectos como los recursos disponibles, la versión y configuración de PHP, el sistema de caché, las copias de seguridad, la seguridad, la ubicación de los servidores, la calidad del soporte técnico y la capacidad para escalar.
Ahorrar unos pocos euros al mes en infraestructura puede salir muy caro si la web constituye una herramienta importante para el negocio.
Error 3. Ignorar el SEO desde el principio
Este es uno de los errores que más trabajo puede generar posteriormente. La empresa desarrolla una nueva página web siguiendo estos pasos:
- Se aprueba el diseño.
- Se introducen los contenidos.
- Se publica.
- Y entonces alguien pregunta: ¿Y qué hacemos para posicionarla en Google?
El problema es que el SEO debería haber empezado mucho antes. Una estrategia de posicionamiento afecta directamente a la arquitectura de la información, las URLs, la jerarquía de contenidos, los encabezados, las categorías, el enlazado interno e incluso a determinadas decisiones de diseño.
Imaginemos que después de publicar descubrimos que la estructura adecuada de URL para el posicionamiento debería haber sido «/servicios/diseno-web/» pero hemos construido todas las páginas utilizando otra organización.
Cambiar una URL no parece complicado, pero cambiar cientos sí lo es. Habrá que crear redirecciones, revisar enlaces internos, actualizar el sitemap, comprobar canonicals y asegurarnos de no perder la autoridad que pudieran haber adquirido las páginas anteriores.
Algo similar ocurre con el contenido. Si antes de desarrollar conocemos qué busca realmente nuestro público, podemos diseñar una arquitectura capaz de responder a esas necesidades y crear grupos de contenidos relacionados entre sí.
Precisamente este artículo y el nuestro blog es un buen ejemplo. En lugar de publicar numerosos posts independientes sin relación, podemos construir un clúster temático sobre WordPress donde artículos sobre ventajas, inconvenientes, rendimiento, seguridad, WooCommerce o mantenimiento se enlacen entre sí.
Eso beneficia al usuario y ayuda a los buscadores a comprender mejor la especialización temática del sitio.
Por tanto, SEO no significa simplemente instalar un plugin y rellenar un campo con una palabra clave.
Significa diseñar la web teniendo en cuenta desde el principio cómo queremos que usuarios y buscadores encuentren, comprendan y recorran nuestro contenido.
Error 4. No pensar en el mantenimiento
Una página web no es un producto estático. Es software, y el software necesita mantenimiento.
WordPress evoluciona constantemente. También lo hacen PHP, los navegadores, los plugins, las APIs externas, los estándares web y las amenazas de seguridad. Una instalación que funciona perfectamente hoy puede empezar a presentar problemas dentro de dos años si nadie la mantiene.
Un mantenimiento profesional debería contemplar, como mínimo:
- Actualizaciones del núcleo de WordPress.
- Actualización y revisión de plugins y temas.
- Copias de seguridad periódicas.
- Comprobación de que esas copias pueden restaurarse.
- Monitorización de disponibilidad.
- Revisiones de seguridad.
- Control de errores.
- Limpieza y optimización de la base de datos.
- Revisión periódica del rendimiento.
Pero mantenimiento no significa pulsar indiscriminadamente «Actualizar todo». En proyectos importantes conviene disponer de copias de seguridad recientes y, cuando una actualización pueda afectar significativamente al sistema, probarla previamente en un entorno de staging.
También resulta fundamental eliminar aquello que ya no se utiliza. Un plugin desactivado pero abandonado durante años continúa siendo código almacenado en el servidor. Un tema antiguo olvidado tampoco aporta nada al proyecto.
Podemos comparar una web con un vehículo: nadie espera conducir un coche durante diez años sin cambiar aceite, revisar neumáticos o realizar inspecciones. Con una página web sucede exactamente lo mismo. El mantenimiento no es un coste derivado de que WordPress funcione mal. Es parte normal de gestionar cualquier plataforma digital profesional.
Error 5. Priorizar únicamente el precio
Este probablemente sea el error más difícil de detectar al principio porque sus consecuencias aparecen meses o incluso años después.
Cuando dos empresas ofrecen presupuestos muy diferentes para desarrollar aparentemente la misma web, resulta tentador asumir que ambas están ofreciendo exactamente lo mismo. Normalmente no es así.
Una página web no se compone únicamente de aquello que vemos en pantalla. Detrás existen decisiones sobre:
arquitectura; UX; desarrollo; accesibilidad; rendimiento; seguridad; SEO; calidad del código; licencias; documentación; pruebas; mantenimiento futuro.
Muchas de estas diferencias son invisibles el día de la entrega. La web barata y la web correctamente desarrollada pueden parecer prácticamente iguales. La diferencia aparece después, cuando se dan una o varias de estas circunstancias:
- Cuando hay que actualizarla.
- Cuando aumenta el tráfico.
- Cuando queremos incorporar una nueva funcionalidad.
- Cuando Google modifica sus requisitos.
- Cuando aparece una vulnerabilidad.
- Cuando otro desarrollador tiene que entender cómo se construyó el proyecto.
Una decisión basada exclusivamente en el precio inicial puede terminar generando gastos en reparaciones, migraciones, optimización o incluso en reconstruir completamente la página.
Por eso preferimos hablar de coste total de propiedad o Total Cost of Ownership (TCO). Si una web cuesta menos inicialmente pero necesita ser sustituida, reformada o migrada tres años después, quizá no era realmente la opción más económica.
Por el contrario, un proyecto correctamente planificado puede tener un coste inicial mayor pero mantenerse y evolucionar durante muchos años.
Ahora bien,esto tampoco significa que más caro sea automáticamente mejor. Un presupuesto elevado no garantiza calidad. La decisión debería basarse en qué incluye realmente cada propuesta, qué metodología se utilizará, cómo se desarrollará el proyecto, quién será responsable del mantenimiento y qué capacidad tendrá la plataforma para evolucionar.
En definitiva, no deberíamos preguntarnos únicamente:
«¿Cuánto cuesta esta web?»
La pregunta más interesante es:
«¿Cuánto nos va a costar tener una buena web durante los próximos cinco o diez años?»
Esa pequeña diferencia de enfoque cambia por completo la forma de valorar una propuesta de desarrollo web.
Una conclusión importante
Como cualquier tecnología, WordPress tiene limitaciones. Sin embargo, la inmensa mayoría de los problemas que se le atribuyen no provienen del CMS, sino de decisiones incorrectas durante el desarrollo, el mantenimiento o la construcción de la infraestructura web.
Cuando se utiliza con una arquitectura adecuada, un desarrollo profesional y un plan de mantenimiento continuo, WordPress sigue siendo una de las plataformas más robustas, versátiles y rentables para construir proyectos web profesionales y comerciales.
